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Carla AccardiNero su carta Bianca
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Acerca del artículo
- Creador:Carla Accardi (1924, Italiano)
- Dimensiones:Altura: 23 cm (9,06 in)Anchura: 32 cm (12,6 in)
- Medio:
- Movimiento y estilo:
- Época:
- Estado:
- Ubicación de la galería:Roma, IT
- Número de referencia:1stDibs: LU2042211358492
Carla Accardi
Ya artista, y entre las más representativas de la Posguerra italiana, abandona Florencia y llega a Roma como única mujer del grupo Forma 1. Se define como una mosca blanca que ha conseguido seguir su vocación "porque alguien creyó en mí y ése fue mi padre".
En Roma conoce a Pietro Dorazio, Mino Guerrini, Achille Perilli y al joven Giulio Turcato. De vez en cuando, Severini acudía al estudio de Pietro Consagra (en aquella época es huésped de Renato Guttuso en via Margutta 58), quien apreciaba los trabajos del grupo y definía las obras de Accardi como llenas de brío.
En 1947 la artista crea su primer cuadro abstracto, Scomposizioni (Descomposiciones) -tema general de todos los artistas del grupo-, en la obra de Accardi hay intersecciones de triángulos.
En los años cincuenta se produce su exposición en París e Italia, donde conoce al galerista turinés Luciano Pistoi, y en los setenta vemos su adhesión política al feminismo con su amiga Carla Lonzi.
Su arte nació de la idea de que la figuración es una transmisión de espiritualidad, a la que llega con un viaje personal marcado por encuentros con amigos como Consagra, Burri, Fontana. Entre los artistas más grandes, en distintas épocas, ha amado a Kandinskij o a Klee, a Mondrian o a Matisse.
En el panorama artístico de las dualidades, entre figuración y abstracción, Carla Accardi elige el Signo. Su obra se basa en la interacción entre signo, superficie, luz, color y transparencia.
La importancia de su signo comienza hacia 1952, cuando se aísla creyendo que ya no puede hacer nada en pintura, y empieza a dibujar directamente en el suelo. Hace algunas señales. Primero utiliza blanco sobre negro, luego empieza a dibujar formas una encima de la otra, lo que produce signos fuertemente diferenciados. En opinión de Accardi, el signo es un respiradero del subconsciente y de la expresión artística, y también del lenguaje.
Un signo existe en relación con otros, ya que forma una estructura con ellos. Su finalidad es representar el impulso vital que hay en el mundo.
En 1965 se produce una auténtica revolución en la actividad artística de Carla Accardi, cuando comienza a utilizar materiales diferentes. Renuncia al escenario físico del cuadro realizando sus carteles sobre soportes sicofoil (material transparente y brillante utilizado en el ámbito industrial) con pinturas transparentes.
La idea de utilizar sicofoil nace de su interés por la transparencia: quiere que su entorno sea transparente y, por ello, investiga algunos colores que puedan adherirse, sin desprenderse. También busca cómo pintar con ellas.
El proceso que utiliza es: preparar hojas de papel donde dibujar y prestar atención a la combinación y emanación de la luz, que se deriva de los colores.
La vuelta al lienzo en bruto, como inspiración de la antipintura, deseo de contradicción, marca su última fase de producción artística.
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